Ideario

Nuestra labor

Estamos convencidos de que el aprendizaje es un hecho emocional y así lo demuestran los últimos avances en Neurociencia. El aprendizaje se produce cuando el joven se siente valorado, cuando vive en un ambiente de armonía y seguridad, cuando se siente querido y, en definitiva, cuando es feliz. Por eso en nuestro centro ofrecemos una educación personal y personalizadora, que parte de las necesidades individuales de los alumnos y que busca el desarrollo emocional, físico y cognitivo que los convertirá en personas con una sólida formación académica, reflexivas y críticas y con un fuerte andamiaje moral y ético sustentado por el carisma dehoniano.

Somos un centro abierto a todos

Queremos que todo el que desea la educación que se imparta en este Centro tenga acceso a ella.

Somos un centro católico

No pretendemos imponer a nadie esta perspectiva pero, desde ella, intentamos conseguir los fines que pretende todo Centro educativo, subrayando ciertos valores y eligiendo una determinada pedagogía y organización.

  • Que toda la enseñanza constituya un diálogo entre la fe y la cultura.
  • Que el clima de nuestra escuela esté configurado por la vivencia cristiana.
  • Que una serie de actividades de pastoral educativa completen la formación de nuestros alumnos.

Somos un centro que valora a la persona

En correspondencia con nuestra visión del hombre, educamos para:

  • La convicción de que éste vale más por lo que es que por lo que tiene.
  • El respeto a todos los hombres, cualesquiera que sean sus ideas y acciones.
  • La solidaridad y, más aún, la fraternidad con todos ellos, intentando llegar a verlos como hijos de Dios y hermanos en Cristo.
  • La paz, la convivencia, la comunicación y la cooperación entre los hombres y los pueblos, con un espíritu abierto, dialogante, flexible, ajeno a toda forma de violencia.

El alumno

El alumno es el principal artífice de su propia educación. Por eso proponemos:

  • Cultivar todos los componentes de la personalidad humana: intelectuales, afectivos, estéticos, físicos, sexuales, sociales, etc.
  • Enseñar a buscar momentos de interioridad frente al continuo acoso de la exterioridad a que estamos sometidos.
  • Procurar el equilibrio entre el trabajo teórico, el manual y el técnico.
  • Ejercitar en el análisis y la crítica de los contenidos del aprendizaje, capacitando para el discernimiento, las convicciones y la toma de decisiones de un modo personal y autónomo.
  • Preparar para el correcto empleo de la expresión oral y escrita, la valoración de la imagen y la utilización de los medios de comunicación social.
  • Orientar para el ocio y su aprovechamiento, resaltando los valores de la cultura, la cooperación altruista ante las necesidades ajenas, las actividades deportivas y al aire libre, etc.
  • Enseñar a trabajar en grupo de forma coordinada y respetando las posiciones de los demás.
  • Tratar a los alumnos con espíritu de servicio, con cercanía, en relación de amistad, con la autoridad nacida de la propia competencia y entrega, sin autoritarismo ni dogmatismo.

Buscar, en resumen, que el alumno se sienta feliz en su trabajo, en las relaciones personales con todos los demás miembros de la comunidad educativa, en todas las actividades que constituyen la vida del Centro en el que se forma.

Los padres

Los padres sois los primeros y principales responsables de la educación de sus hijos. Consideramos que ningún Centro educativo puede llevar a cabo sus fines propios sin un permanente y profundo contacto con los padres de sus alumnos. Por ello, procuraremos siempre ese contacto para lograr una educación conjunta coherente y el necesario respaldo mutuo.

Estimamos que nuestra responsabilidad como educadores incluye el proporcionar a los padres la ayuda necesaria para que puedan realizar cada vez mejor su propia tarea de educadores fundamentales en la familia.